martes 20 de octubre de 2009

Radio 3 de RNE discrimina a Discóplis y otros programas - Solicitud de grabaciones para publicar

20 de octubre de 2009:




Estimados colegas trebederos, aficionados a Radio 3 de RNE, a Discópolis, a la Bañera de Ulisees, a la buena música, a la cultura.



La dirección de Radio 3 y quizás altas instancias políticas, tras aplicar el ERE, sigue ahora con métodos destructivos acabando con lo bueno, supongo que el objetivo final será hacer de Radio 3 algún bodrio comercial estilo 40 Principales.

El caso es que han vuelto a cambiar por enésima vez el horario a varios de los históricos, como a José Miguel López, con su magnífico y veterano Discópolis (ahora está de lunes a viernes de 17 a 18h. creo) y una emisión de madrugada el Discópolis Europeo, creo que los martes).

Además, parece que hay algún boicot o mal hacer, porque se sigue sin dotar de recursos técnicos y humanos la tarea de publicar las grabaciones digitales de los programas. Por ello se puede comprobar que a fecha 20/10/09 no se han vuelto a colgar grabaciones del programa Discópolis posteriores al 31 de agosto:



http://www.rtve.es/podcast/radio-3/discopolis/

(ENLACE 1)


en contra de la voluntad del director del Programa Discópolis.



Nosotros de forma voluntaria, altruista y aficionada, hemos ido grabando y recopilando programas en nuestra sección




Archivo sonoro música y vídeo

http://www.profesionalespcm.org/_php/CargaIndice.php?idSeccion=4

(ENLACE 2)



donde, por ejemplo, tenemos subsecciones a varios programas favoritos de Radio 3:



http://www.profesionalespcm.org/sonoro/Discopolis.php (ENLACE 3)

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/trebede.php

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/BaneraUlises.php


http://www.profesionalespcm.org/sonoro/musicasposibles.php

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/mundobabel.php

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/folkiberia.php

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/enunmundofeliz.php

http://www.profesionalespcm.org/sonoro/ciudadinvisible.php



y a otros de otras emisoras.



Pareciera que Discópolis y otros programas sufren ahora el "acoso y derribo" que ya sufrieron en su día, por ejemplo, Trébede y otros programas malogrados como La Bañera de Ulises.




Publicamos este llamamiento en varios foros y en este enlace:

http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=12849

y solicitamos vuestra ayuda y solidaridad, no sólo para escribir a Radio 3 pidiendo más respeto por los buenos programas y los magníficos profesionales que han aguantado el ERE, si no además para solicitaros que si podéis nos paséis mediante el método y formato que queráis vuestras propias grabaciones actuales o pasadas

de buenos programas, para seguir que podamos seguir publicándolos en nuestro sitio web como durante tanto tiempo, mucho antes de que Radio 3 lo comenzara a publicar al fin en su web - ahora parece que de forma discriminatoria entre unos y otros programas-.

Podéis enviar los ficheros mediante conexión anónima con cualquier programa FTP a

ftp://unicornio.freens.org/




o por correo postal al

Apartado de Correos 2005

28942 Fuenlabrada (Madrid)



y lo publicaremos.



Gracias, seguimos en contacto,





Salud, Paz, Libertad y III República Socialista.


Mikel, webmaster de www.profesionalespcm.org

Correo-e:



webmaster ARROBA profesionalespcm punto org



comunistas ARROBA profesionalespcm PUNTO org





AGRUPACIÓN DE PROFESIONALES y TÉCNICOS DEL PCM

http://www.profesionalespcm.org

sábado 9 de mayo de 2009

Colegas, hemos corregido un enlace que ha estado sin funcionar dos años, el de la descarga en audio de esta Bañera de Ulises:

Programa La Bañera de Ulises de 18/8/07 en Radio 3 - Música y cultura del Mediterráneo - Sexto aniversario de La Bañera de Ulises- Está próxima la Odisea 2007

Agradecemos a quienes nos avisan con errores y erratas.
Salud,
Tifis

domingo 11 de enero de 2009

Manifestaciones contra el genocidio en Palestina



ALGUNAS IMÁGENES ÚTILES para confeccionar carteles:



Ver
El domingo 11/1/09 una gran manifestación unitaria en solidaridad con Palestina recorrerá el centro de Madrid - GAZA: CRIMEN Y VERGÜENZA


Boicot a los productos israelíes comercializados en el Estado Español




La furia autojusticiera de Israel y sus víctimas en Gaza

La furia autojusticiera de Israel y sus víctimas en Gaza

Ilan Pappé

Electronic Intifada / Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

MUNDO ARABE.ORG, 04/01/2009, Agencias

Mi regreso a casa a Galilea coincidió con el genocida ataque israelí contra Gaza. El Estado, mediante sus medios noticiosos y con la ayuda de sus académicos, emitió una voz unánime – aún más fuerte que la escuchada durante el criminal ataque contra el Líbano en el verano de 2006. Israel está absorto una vez más en una furia autojusticiera que se traduce en sus políticas destructivas en la Franja de Gaza. Esta espantosa autojustificación para la inhumanidad y la impunidad no sólo es insoportable, es un tema que vale la pena considerar en detalle, si se quiere comprender la inmunidad internacional para la masacre que arrasa Gaza.

Se basa ante todo en puras mentiras transmitidas en una neolengua reminiscente de los peores días de la Europa de los años treinta. Cada media hora un boletín noticioso en la radio y la televisión describe a las víctimas de Gaza como terroristas y los masivos asesinatos cometidos por Israel como acto de autodefensa. Israel se presenta a su propia gente como víctima autojusticiera que se defiende contra un gran mal. El mundo académico es reclutado para explicar lo demoníaca y monstruosa que es la lucha palestina, si es dirigida por Hamas. Son los mismos eruditos que satanizaron al difundo líder palestino Yasir Arafat en una era pasada y deslegitimaron su movimiento Fatah durante la segunda Intifada palestina.

Pero las mentiras y las representaciones distorsionadas no constituyen la peor parte del asunto. Lo que más enfurece es el ataque directo contra los últimos vestigios de humanidad y dignidad del pueblo palestino. Los palestinos en Israel han mostrado su solidaridad con la gente de Gaza y son ahora estigmatizados como quinta columna en el Estado judío; su derecho a permanecer en su patria es presentado como dudoso en vista de su falta de apoyo para la agresión israelí. Aquellos de entre ellos que aceptan aparecer – erróneamente, a mi juicio – en los medios locales son interrogados, y no entrevistados, como si fueran reclusos en la prisión del Shin Bet [servicio de inteligencia israelí, N. del T.]. Su aparición es precedida y seguida por humillantes observaciones racistas y son enfrentados por acusaciones de que son una quinta columna, un pueblo irracional y fanático. Y sin embargo no es la práctica más indigna. Hay unos pocos niños palestinos de los territorios ocupados que son tratados por cáncer en hospitales israelíes. Dios sabe qué precio sus familias han pagado para que sean admitidos en ellos. La Radio Israel va a diario al hospital a demandar a los pobres padres que digan a la audiencia israelí cuánta razón tiene Israel al atacar Gaza cuán maligno es Hamas al defenderse.

No hay fronteras en la hipocresía que produce una furia autojusticiera. El discurso de los generales y de los políticos se mueve erráticamente entre auto-congratulación por la humanidad que el ejército muestra en sus operaciones "quirúrgicas" por una parte y, por la otra, la necesidad de destruir Gaza de una vez por todas, de una manera humana, claro está.

La furia autojusticiera es un fenómeno constante en el desposeimiento israelí, y antes de eso, sionista, de Palestina. Cada acto, sea limpieza étnica, ocupación, masacre o destrucción fue siempre presentado como moralmente justo y como un puro acto de autodefensa perpetrado a regañadientes por Israel en contra de la peor clase de seres humanos. En su excelente volumen: "The Returns of Zionism: Myths, Politics and Scholarship in Israel," Gabi Piterberg explora los orígenes ideológicos y la progresión histórica de esa furia autojusticiera. Hoy en día en Israel, de la izquierda a la derecha, del Likud a Kadima, de los círculos académicos a los medios noticiosos, se escucha esa furia autojusticiera de un Estado que está más ocupado que ningún otro Estado del mundo en la destrucción y desposeimiento de una población indígena.

Es crucial que se exploren los orígenes ideológicos de esa actitud y que se deriven las conclusiones políticas necesarias de su prevalencia. Esta furia autojusticiera blinda a la sociedad y a los políticos en Israel de toda crítica o rechazo externo. Pero mucho peor todavía, se traduce siempre en políticas destructivas contra los palestinos. Sin un mecanismo interno de crítica y sin presión externa, cada palestino se convierte en un objetivo potencial para esa furia. En vista del poder de fuego del Estado judío sólo llevar a más matanzas masivas, masacres y limpieza étnica.

Este tono autojusticiero es un poderoso acto de autonegación y justificación. Explica por qué la sociedad judía israelí no puede ser impresionada por palabras de sabiduría, persuasión lógica o diálogo diplomático. Y si no se quiere apoyar la violencia como medio para oponérsele, queda sólo un camino: cuestionar directamente esa arrogancia moral como una ideología maligna hecha para cubrir atrocidades humanas. Otro nombre para esa ideología es sionismo y un rechazo internacional del sionismo, no sólo para políticas israelíes en particular, es la única manera de argumentar contra esa arrogancia moral. Tenemos que tratar de explicar no sólo al mundo, sino también a los propios israelíes, que el sionismo es una ideología que apoya la limpieza étnica, la ocupación y ahora matanzas masivas. Lo que se necesita en este momento no es sólo una condena de la actual masacre sino también la deslegitimación de la ideología que produjo esa política y la justifica moral y políticamente. Esperamos que voces significativas en el mundo digan al Estado judío que esa ideología y la conducción general del Estado son intolerables e inaceptables y que mientras persistan, Israel será boicoteado y sometido a sanciones.

Pero no soy ingenuo. Sé que incluso el asesinato de cientos de palestinos inocentes no bastaría para producir un cambio semejante en la opinión pública occidental; es incluso aún menos probable que los crímenes cometidos en Gaza lleven a los gobiernos europeos a cambiar su política hacia Palestina.

Y sin embargo, no podemos permitir que 2009 sea sólo un año más, menos importante que 2008, el año conmemorativo de la Nakba, que no satisfizo las grandes esperanzas que todos teníamos respecto a su potencial para transformar dramáticamente la actitud del mundo occidental hacia Palestina y los palestinos.

Parece que hasta los crímenes más horrendos, como el genocidio en Gaza, son tratados como eventos discretos, sin conexión con nada que haya sucedido en el pasado y sin asociación con ninguna ideología o sistema. En este nuevo año, tenemos que tratar de reajustar la opinión pública respecto a que la historia de Palestina y los males de la ideología sionista sean los mejores medios para explicar las operaciones genocidas, como la actual en Gaza, y para impedir que sucedan cosas aún peores.

Académicamente, ya ha sido hecho. Nuestro principal desafío es encontrar una manera eficaz de explicar la conexión entre la ideología sionista y las pasadas políticas de destrucción y la crisis actual. Puede que sea más fácil hacerlo mientras, bajo las más terribles circunstancias, la atención del mundo es dirigida una vez más hacia Palestina. Sería aún más difícil en tiempos en los que la situación parezca ser "más tranquila" y menos dramática. En esos momentos "relajados", la incapacidad de los medios occidentales de concentrar la atención más allá de unos breves momentos marginaría una vez más la tragedia palestina y la desatendería sea por los horribles genocidios en África o la crisis económica y las catástrofes ecológicas en el resto del mundo. Aunque es poco probable que los medios occidentales se interesen por acopios históricos, sólo se puede denunciar mediante una evaluación histórica la magnitud de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino durante los últimos 60 años. Por ello, el papel de académicos activistas y de los medios alternativos es insistir en este contexto histórico. Esos agentes no deben dejar de educar a la opinión pública y ojalá incluso lleguen a influenciar a los políticos más escrupulosos para que vean los eventos en una perspectiva histórica más amplia.

Del mismo modo, tal vez podamos encontrar la manera popular, a diferencia de la académica altamente intelectual, de explicar claramente que la política de Israel – en los últimos 60 años – proviene de una ideología racista hegemónica llamada sionismo, protegida por interminables capas de furia autojusticiera. A pesar de la previsible acusación de antisemitismo y de lo que sea, es hora de asociar en la mente pública la ideología sionista con las características históricas ya familiares del país: la limpieza étnica de 1948, la opresión de los palestinos en Israel durante los días del gobierno militar, la brutal ocupación de Cisjordania y ahora la masacre de Gaza. De un modo muy similar a cómo la ideología del Apartheid explicó las políticas opresoras del gobierno sudafricano, esta ideología – en su variedad más consensual y simplista – permitió que todos los gobiernos israelíes del pasado y del presente deshumanicen a los palestinos dondequiera estén y se esfuercen por destruirlos. Los medios utilizados cambiaron de un período al otro, de un sitio a otro, como lo hizo la narrativa para encubrir esas atrocidades. Pero existe un modelo obvio que no puede ser discutido en las torres de marfil académicas, sino que tiene ser parte del discurso político sobre la realidad contemporánea en la Palestina actual.

Algunos de nosotros, a saber los que están comprometidos con la justicia y la paz en Palestina, evaden inconscientemente este debate al concentrarse, y es comprensible, en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), Cisjordania y la Franja de Gaza. La lucha contra las políticas criminales en ellos es una misión urgente. Pero eso no debiera transmitir el mensaje, que los que dominan en Occidente adoptaron gustosamente siguiendo una señal de Israel, de que Palestina está sólo en Cisjordania y la Franja de Gaza, y que los palestinos son sólo la gente que vive en esos territorios. Debemos expandir la representación de Palestina, geográfica y demográficamente, haciendo conocer la narrativa histórica de los eventos en 1948 y desde entonces y exigiendo igualdad de derechos humanos y civiles para todos los que viven, o solían vivir, en lo que es actualmente Israel y los Territorios Palestinos Ocupados.

Al conectar la ideología sionista y las políticas de las atrocidades pasadas y presentes, podremos suministrar una explicación clara y lógica de la campaña de boicot, desinversión y sanciones hacia Israel. Cuestionar por medios no-violentos un Estado autojusticiero que se permite, con la ayuda de un mundo mudo, desposeer y destruir al pueblo indígena de Palestina, es una causa justa y moral. Es también un medio efectivo de galvanizar a la opinión pública no sólo contra las actuales políticas genocidas en Gaza, sino que ojalá impida futuras atrocidades. Pero, más importante que cualquiera otra cosa, es que reventará el globo de furia autojusticiera que sofoca a los palestinos cada vez que se infla. Ayudará a terminar la inmunidad occidental ante la impunidad de Israel. Sin esa inmunidad, hay que esperar que más y más gente en Israel comience a comprender la verdadera naturaleza de los crímenes cometidos en su nombre y que su furia se dirija contra los que la atraparon junto a los palestinos en este ciclo innecesario de derramamiento de sangre y violencia.

……

Ilan Pappé dirige el Departamento de Historia de la Universidad de Exeter.

http://electronicintifada.net/v2/article10100.shtml

[fotos y artículo en inglés en:

http://palestinethinktank.com/2009/01/03/ilan-pappe-israels-righteous-fury-and-its-victims-in-gaza/ ]

domingo 4 de enero de 2009

Solidaridad con Palestina - Por la Paz

EN ESTOS MOMENTOS DE CONSTERNACIÓN, INDIGNACIÓN, RABIA Y ASCO POR EL ATAQUE ISRAELÍ SOBRE OBJETIVOS CIVILES EN GAZA, LOS TRIPULANTES DE LA BAÑERA RATIFICAMOS NUESTRA SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO, APOYAMOS TODAS LAS ACCIONES ENCAMINADAS A CONSEGUIR UN ALTO EL FUEGO INMEDIATO
Y EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES QUE DEDIQUEN TODAS SUS ENERGÍAS PARA QUE LA COMUNIDAD
INTERNACIONAL DETENGA ESTA MASACRE QUE VUELVE A TEÑIR DE SANGRE LAS PLAYAS DE NUESTRO
MEDITERRÁNEO.

martes 28 de octubre de 2008

VAMOS A...GRECIA EN INTERRAIL

Artículo de Emilio Garrido en El País de 9/8/08:


http://elviajero.elpais.com/articulo/portada/Europa/abierta/Interrail/elpviavia/20080809elpviavje_1/Tes/


VAMOS A...GRECIA EN INTERRAIL

Nueve países, 22 días y 5.000 kilómetros

Un periplo en tren y en 'ferry', pasando por Venecia y el golfo de Salónica hasta llegar a la mítica isla de Ítaca

EMILIO GARRIDO - 09/08/2008

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Estoy bañándome en un mar de cristal, mientras Adrià busca erizos junto a Dimitris, Carlota toma el sol sobre los guijarros y Makis prepara unas parrillas y nos ofrece cerveza fresca. Ocurrió en Ítaca hace unos días y se parecía bastante a la felicidad. Me embarqué en el talgo nocturno Barcelona-Milán un primero de julio junto a mis hijos, Carlota (21 años) y Adrià (11). Nuestro destino era Estambul en un billete abierto de 22 días por los ferrocarriles de Europa. Pero nunca llegamos a Estambul.

Milán y Venecia

Nada más entrar en Milán nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado la baraja en casa. La baraja, el repelente antimosquitos y un libro de bolsillo de no menos de 300 páginas son indispensables para viajar en InterRail. En el quiosco de la estación compro unos naipes lombardos.

En pocos minutos parte un tren para Venecia. A las tres entramos en la laguna. Localizamos el hotel contratado desde España. Nuestro estándar, con baño propio, aire acondicionado, dos-tres camas, desayuno incluido, 80 euros. La Locanda di Salieri, en el viale de la Santa Croce, cumple los requisitos.

El azulón del atardecer nos sorprende en la terraza del hotel Gritti, en el Gran Canal, uno de los sitios más privativos de Venecia. Coletas de diseño, marqueses y ejecutivos coreanos. Dos martinis y un refresco, 35 euros. "Muy caro", acierta Adrià. "Los verdaderos placeres -le digo- residen en la calidad, no en la cantidad..., sobre todo al comienzo del presupuesto". Al respecto, cada capítulo de gasto tiene su asignación, y cada integrante de la comuna maneja dos: Adrià, desayunos y museos; Carlota, suplementos de tren y otros medios de transporte; yo, comidas y hoteles. Los domingos por la noche celebraremos cumbre económica. Con los superávit -si los hay- se adquirirán los caprichos y regalos. Les encanta esta responsabilidad.

Guía de Italia

Zagreb

Para el tránsito hacia Zagreb cogemos tres literas. Carlota se mira en el espejo del compartimento con su abanico de lunares. "Voy de Monica Bellucci total", dice. "Lo que vas es de folclórica total", le replica su hermano. Entran dos suecos en la cabina. Padre e hijo, también con el billete Interrail. Van a Dubrovnik. Carlota inicia con ellos una conversación sobre Ingmar Bergman. "A que no les cantas Francisco Alegre", le reta Adriá. Lo malo es que la canta.

En la estación de Zagreb nos despedimos de los suecos. Después de una noche en la que Carlota estampó el almohadón contra la cara del padre, haciendo gala de su mala puntería (el proyectil iba dirigido hacia Adrià, en la litera de abajo), no sé qué idea se llevarían de los españoles. Nuestro tren hacia Bosnia parte a las 8.30. Tenemos tiempo de coger un tranvía que nos dé una vuelta por la ciudad. En un mercadillo desayunamos cruasanes croatas. "Crua-croa", va musicando Adrià con cara de rana.

Guía de Croacia

Sarajevo

El tren Zagreb-Sarajevo es como los de la España de los sesenta, con compartimentos de seis asientos, cortinas, puertas corredizas. El río Sana, que luego será el Sava y luego el Danubio, divide Croacia de Bosnia en un paisaje áspero y doliente. Somos los únicos turistas. En la estación de Dobriljn la policía de fronteras pide pasaportes. Es Adrià quien ve las primeras casas ametralladas y los primeros campos de minas. Estamos en la Krajina ensangrentada. Los tres sentimos la emoción y la tristeza que destilan los lugares que han sido escenario de guerra y violencia.

Por lo demás, el trayecto es entrañable, con hombres pescando, cortando heno y maíz, al lado de pequeñas casas con el ladrillo visto. De vez en cuando, una fosa común musulmana, con monolitos como lápidas, te recuerda que aquí hubo una guerra hace 13 años. Desde Banja Lucka -estación en la que me juego el tren por buscar unas patatas fritas para mis hijos- llegó la artillería serbia para sitiar Sarajevo.

En el hotel Dardania (www.dardanija.co.ba) de Sarajevo, Adrià se pone con 40 de fiebre. Lucka era un estudiante de medicina cuando comenzó el cerco de la ciudad en 1992. En un ambulatorio infantil comenzó a practicar sus primeros torniquetes. Ahora cura allí las disenterías y los sarampiones de los niños gitanos, musulmanes y blancos que acuden en brazos de sus madres. "Si mañana no está mejor, aquí tienen mi teléfono particular", nos dice como despedida.

Adrià mejora al segundo día. Al tercero podemos pasear con él por el barrio de Baskarsija. Una fuente, un callejón, un álamo y un minarete. La biblioteca, quemada y reconstruida con fondos españoles. Los zocos y las terrazas en las que mujeres tocadas con hiyab beben Coca-Cola junto a muchachos peinados a lo occidental, al lado de otros escotes generosos y aromas a Chanel. Así era Sarajevo antes de la guerra, nos dicen unos y otros, y así quiere volver a ser. El mercado Bezistán con sus arcos de piedra, la gran mezquita Bey, el quiosco de Sebil, símbolo de la ciudad, elementos de un atrezzo que se desinfla poco a poco de madrugada, sin rencores ni aspavientos, sin desheredados ni niños de la calle. "Me habría gustado hacer el Erasmus de cine aquí", sentencia Carlota en la despedida filmando todo lo que se le antoja con su cámara digital.

Belgrado

Ahora estamos en el tren Sarajevo-Belgrado, un trayecto problemático. Atravesamos la Republika Srpska de Bosnia, el feudo de Karadzic y Mladic. Algunas estaciones lucen ya la bandera tricolor serbia.

Si dispones de unas horas para visitar Belgrado, debes ver -cualquier taxista te lleva- los edificios bombardeados por la OTAN en 1999, con cerca de quinientos muertos de los que nadie habla, la confluencia de los ríos Sava y Danubio, el gran templo ortodoxo de San Sabas y una dirección secreta: el antiguo bar de los globe-trotters en el sótano de Déspota Stefana, 7, un santuario del kitsch y del dadá en el que puedes degustar un buen plato mientras escuchas jazz en directo. De regreso a la estación, un paseo por Mihailova, la calle más rusa de la ciudad. Y en la estación, de nuevo al tren. Pero ¿a qué tren? Estambul queda lejos, después de los días de convalecencia de Sarajevo. Asamblea y modificación del viaje: nos vamos a Salónica. El expreso Belgrado-Salónica atraviesa en una noche no menos de tres países -Serbia, Kosovo, Macedonia y Grecia-, pero no lleva ni restaurante ni cafetería. El couchetista de cada vagón dispone de una nevera de bolsillo con cuatro botellas de agua y un termo de café.

Golfo de Salónica

Amanece con una luz de caramelo en el sur de Serbia. Frontera de Presevo, un tanto depresiva, pasaportes por aquí, pasaportes por allá. En Skopie me lanzo al andén a por zumos, galletas de cáñamo y café. En Salónica el siroco es sofocante. Llamada desde España: ni se os ocurra ir a Atenas, ola de calor de 40 grados; pues nos vamos a Estambul: ¿no os habéis enterado del atentado?; pues a Meteora, pero tampoco, porque al día siguiente hay huelga de los ferrocarriles griegos. Lo mejor es que nos refugiemos cerca de los dioses.

Liptokaria, en el golfo de Salónica, es una de las estaciones-balneario a los pies del monte Olimpo. Llegamos de noche, algo especialmente contraproducente para todo viajero de Interrail. Nos reciben lugareños comiendo sandía a la fresca, pero también miles de veraneantes alemanes y rumanos. Sin embargo, la habitación de tres camas que nos proporciona Olga, la matrona del hostal Ira, en la calle principal, es acogedora, con aire acondicionado, ducha y un balconcillo desde el que vemos las cumbres del Parnaso. Carlota se derrumba en la cama, pero Adrià y yo nos vamos a la playa a probar los primeros soulakis y saltziquis. Desde el lecho vemos cómo la luna se escapa entre los bosques en los que Alejandro Magno cazaba ciervos cuando era pequeño.

El trayecto entre Larissa y Atenas discurre por la planicie de la Macedonia griega, bien cultivada, y después se adentra entre colinas con carrascas y jaras, como en Castilla. Unos precipicios cortados a cuchillo marcan la entrada en la región de Ática y, a partir de aquí, cipreses, pinos, palmeras y olivos brillantes se dejan mimar por esta luz única hasta llegar a la capital.

Atenas

Contratamos un hotel entre las plazas de Omonia y Sintagma. Desde la terraza, Carlota y Adrià descubren la Acrópolis y comienzan a sentir el asombro del viaje. Metro a Monastriki, paseo por el barrio de Placa y mesa en Dionisos, en la calle Gallis, sin duda el restaurante con mejores vistas al templo. En el teatro Herodes, una orquesta sinfónica interpreta el Bolero de Ravel, mientras a pocos metros degustamos ensaladas, marinados, musakas y vino Makedonikos. Estamos guapos y exultantes. Hablamos del viaje, de Pericles, de lo que nos queda por delante. Brindamos, nos hacemos fotos. Cuando bajamos hacia el hotel por la calle Ermou, los vecinos siguen comiendo melones en las mesas mientras echan una partida de tabli. Grecia se resiste a los horarios.

Patras

A las ocho de la mañana sale el tren Atenas-Patras, con transbordo en el golfo de Corinto. El trenecito pespuntea sus raíles entre este mar y el norte del Peloponeso. Las aguas limpias se alternan a ambos lados del ferrocarril y también en el interior de nuestras conciencias. La misma energía que he sentido en viajes anteriores figura también en el bautismo helénico de mis hijos. Adrià entra en el puerto de Patras, buscando el buque Kefalonia, como un loco: "¡A las islas, nos vamos a las islas!". "¿Habrá postales y toallas?", se preocupa Carlota.

Ítaca

Veinticuatro horas después, en la isla de Ítaca, Dimitris, dueño de la pensión Tsiribis, y Adrià pescan erizos bajo las aguas del monasterio de Kathara; Carlota toma el sol sobre los cantos rodados; Makis, amigo de la infancia del hostelero, prepara unas parrillas y saca cervezas frías. Hemos venido a esta playa de náufragos en el bote de mis amigos. Nuestros cuerpos zarandeados por días y noches de tren se mecen ahora en la dulzura de las aguas jónicas, y por la noche, Dimitris nos prepara en su restaurante una escorpa al horno, mientras los parroquianos más tabernarios entonan canciones de amor. Todo es armonía a nuestro alrededor. Ningún edificio supera las dos plantas, no hay playas, ni aeropuerto, ni discotecas... El que viene a Ítaca sabe a lo que viene.

Alquilamos bicicletas. Visitamos Dexa, la playa a la que llegó Ulises protegido por Atenea; la cueva de las Ninfas, donde se supone que escondió el tesoro de los feacios; Skinos, con su bahía protegida. Nos deleitamos con las ensaladas, las berenjenas, los calamares, los tomates estofados, las doradas al horno. Cocino una paella para toda la pandilla. Ofrecemos libaciones a la diosa. Dormimos la siesta bajo el canto de las chicharras y en el atardecer jugamos largas partidas de tabli en un backgammon que hemos comprado con la imagen de Alejandro.

Los días fluyen plácidos y transparentes en la pensión Tsiribis, pero el Interrail tiene fecha de caducidad. En la despedida, Adrià asegura que volverá, y Carlota, que pasará su luna de miel en Ítaca.

Corfú

En 12 horas viajamos en tres ferrys: la isla de Cefalonia, el puerto continental de Igoumenitsa y la isla de Corfú. Contemplamos la fortaleza veneciana durante la maniobra de aproximación. Cuando despunta el alba disfrutamos de un amanecer delicioso: sentados en los banquitos del Arsenal nos llega la luz que viene de besar el Danubio y Albania para estamparse de lleno contra el archipiélago Jónico como un fulgor de nieve.

La misma blancura exhiben las columnas del palacio de Elisabeth, la emperatriz Sissi, que erigió aquí un templo neohelénico en honor de su héroe Aquiles. El Aquileion es el monumento más visitado de Corfú. Hoy, además, tres grandes ciudades flotantes han desembarcado a miles de turistas. Organizados en escuadras, fotografían lo habido y por haber, confundiendo a la emperatriz con Rommy Schneider.

Corfú, ciudad de ensueño, arquitectura veneciana, callejones descorchados en Filelinon, soportales de la Splanada, península de Paleo Frourio, frente a la costa terrosa y seca de Albania. La mítica Corcyra de los feacios, en la que Ulises cuenta su aventura al rey Alcínoo y se enreda con la joven y bella Nausicaa. La isla en la que uno, inevitablemente, se convierte en anciano, al compararse con las gracias de la belleza y la juventud.

Invertimos nuestro último día en Grecia visitando Kalami, la playa de los Durrell. La casa blanca en la que vivió el escritor es ahora un hotel-restaurante, junto a un pequeño muelle. Una cordillera de cipreses protege la playa del resto de la bahía. Me pregunto si Lawrence Durrell no cambiaría alguna de sus obras por disfrutar otros cinco años de este paraíso. La vida, tomada como un todo, es corta. Pero felizmente, en cada etapa, están permitidas las ficciones de eternidad.

Guía de Grecia

Roma

El ferry Elli T nos aleja de Corfú. Luego, el viaje trascurre como un soplo. Intercity Brindisi-Roma. Hotel caro en Via Nazzionale. Calorazo, turistas, minibotellas de agua a dos euros, un café en la plaza Narbona, unos tortellini bajo el arco de Ottavia, pero ya estamos saciados de imágenes bellas. Finalmente, una sorpresa desagradable en la oficina Grimaldi de Civitavecchia: el único descuento que realizan a los portadores del Interrail es de ocho euros en la butaca del ferry. Echamos el resto y cogemos una cabina.

De madrugada, acodado en el calendero, a la altura del estrecho de Bonifacio, me pregunto por el viaje. Cinco mil kilómetros, nueve países, veintidós días. Nos hemos conocido mejor, eso es cierto. Adrià se ha revelado como valiente y resuelto, y Carlota, como una hermana solidaria y divertida. ¿Y yo para ellos?

En la cabina empaquetan los regalos que traen para sus amigos. Ella lleva puesto su pañuelo bosnio, y él, su camiseta griega. "¿Adónde vamos el próximo año?", me preguntan casi a la vez.

Guía de Italia

Guía

Información

- Interrail (www.interrailnet.com; 902 24 34 02). El pase Global es válido en los ferrocarriles nacionales y en algunos ferrocarriles privados en 30 países. Se ofrecen tres categorías: jóvenes (hasta 25) en segunda clase, adultos en segunda clase y en primera clase. Y cuatro billetes diferentes en cuanto a tiempo de validez: cinco días de viaje en un espacio de tiempo de 10 días (159, 249 y 329 euros, según categoría); 10 días de viaje en 22 días (239, 359 y 489); 22 días seguidos de viaje (309, 469 y 629), y un mes continuo (399, 599 y 809). Consideraciones: algunos trenes especiales (como los nocturnos) requieren el pago de un cargo extra. El Global Pass no es válido en el país de residencia (en este caso, España), pero da descuentos para el trayecto hasta la frontera.

Emilio Garrido es autor de La Bañera de Ulises (Calamar) y Veu de mar (Efecto Violeta).

viernes 8 de agosto de 2008

Corregido enlace en La Bañera de Ulises de 14/6/08

Hemos corregido el enlace a una grabación de La Bañera de Ulises que no se podía descargar. Se trata de

Programa La Bañera de Ulises el 14/6/08 en Radio 3 - Música y cultura del Mediterráneo